EDITORIAL
HANTAVIRUS  -  Ver editoriales anteriores
 HANTAVIRUS

 El género HANTAVIRUS pertenece a la familia Bunyaviridae, y su nombre proviene del río Hantaan, en el sur de Corea, cerca del cual se aisló originariamente el miembro prototípico. Del virus Hantaan. Virus muy similares incluyen los Seoul, Dobrava y Puumala, que se distribuyen ampliamente en todo el territorio euroasiático y ocasionaron diversas enfermedades llamadas de manera global fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHRS). Ya en el decenio de 1930 se notificaron en Europa y Asia brotes de lo que en esa época se pensaba que era FHSR .

A pesar que en los años siguientes un número mayor de pruebas orientaban hacia un  origen viral, fue en 1978 cuando se aisló el virus Hantaan, fecha en la cual se confirmó que algunos roedores servían de reservorio de los virus que causaban FRS.

Con una incidencia anual de 150.000 a 200.000 casos, la FRS se presenta de manera casi exclusiva en regiones que no pertenecen al continente americano.

A pesar que existen pruebas serológicas que confirman la presencia de roedores infectados por Hantavirus en América, solo en el decenio de 1990 se reconoció que la enfermedad en los humanos podía deberse a infección por Hantavirus.

En 1993 en el suroeste de USA, un brote de afecciones respiratorias graves, permitió que se identificara un nuevo Hantavirus como agente etiológico de una enfermedad conocida ahora como síndrome pulmonar por Hantavirus (SPH). El virus se llamó Sin Nombre (VSN) y se detectó que el roedor que servía de reservorio primario era el Peromyscus maniculatus, un ratón de campo, investigaciones posteriores han identificado muchos más Hantavirus en el continente americano, y de ellos algunos han causado SPH.

  LOS VIRUS

 Son virus esféricos con una cubierta de lípidos, que tienen de 80 a 110 nm de diámetro. El genoma de ARN es trisegmentario, con un segmento grando (L) cuya longitud es de unos 6500 nucleótidos; un segmento medio (M), que tiene alineados de 3600 a 3800 nucleótidos, y un segmento pequeño (S) con una longitus aproximada de 1700 a 2100 nucleótidos. El primer segmento codifica una polimerasa vírica; el segundo glucoproteínas G1 y G2 de recubierta, y el tercero codifica la proteína N de la nucleocápside.

El análisis filogenético de los genes de Hantavirus transmitidos por roedores ha indicado la presencia de tres linajes principales.

Los virus que causan el FRS pertenecen a un linaje del Viejo mundo, en tanto que todos los virus que causan SPH comparten un linaje común del Nuevo Mundo y están presentes en miembros de una sola subfamilia de roedores (Sigmodontinae) de la familia Muridae.

Algunos de los virus presentes en roedores sigmodontinos constituyen especies totalmente independientes, según pruebas genéticas serológicas, vínculo con el huésped reservorio o los tres tipos de pruebas.

En el continente americano se han identificado exclusivamente por lo menos 13 especies de Hantavirus y de ellas, seis causan SPH. Los diversos Hantavirus que ocasionan SPH generalmente difieren en menos de un 30% de los nucleótidos. Los anticuerpos séricos de pacientes de SPH muestran reacción cruzada intensa con otros virus del Nuevo Mundo, pero en grado variable con los antígenos de los Hantavirus del Viejo Mundo.

En la caracterización inicial del virus Sin Nombre no se obtuvieron datos de redisposición genética con Hantavirus reconocidos del Viejo Mundo, y las redisposiciones naturales probadas se han limitado solo a diferentes genotipos del VSN. Todas las especies conocidas del VSN comparten como mínimo un 90% de su homología de secuencia de nucleótidos, e incluso homologías todavía mayores en la secuencia de los aminoácidos.

La redisposición natural puede ocasionar homologías diferentes en el ordenamiento de los nucleótidos, respecto a un segmento génico, en comparación con los otros dos, pero tal situación no se ha vinculado con diferencias en la patogenicidad viral. Por esta razón es poco probable que la redisposición genética con otros virus explique la patogenicidad recién identificada de los virus que causan SPH; más bien el síndrome pulmonar por Hantavirus y los virus que lo causan, quizás haya existido en el continente americano durante muchos años, a pesar que sólo se lo detectó en fecha reciente.

  ECOLOGÍA Y EPIZOOLOGIA DE LOS ROEDORES

 Los roedores múridos ( orden Rodentia, familia Muridae), son los huéspedes y reservorios naturales de los Hantavirus. Los estudios de fósiles aportan pruebas de la presencia de roedores múridos en los últimos 20 millones de años en América del Norte y en los últimos 3,5 millones de años en América del Sur.

Los múridos viven actualmente en muy diversos hábitat en todo el continente americano; se albergan en madrigueras o grietas, debajo de troncos u otros objetos, en árboles o troncos huecos, en nidos construidos en el suelo, en árboles o arbustos.

A pesar de tener hábitos más bien nocturnos, pueden tener costumbres diurnas y suelen mostrar actividad todos los días del año. Las hembras suelen parir varias camadas al año, y en regiones cálidas la procreación puede producirse en forma ininterrumpida durante todo el año.

Es probable que la mayoría de los individuos vivan menos de dos años; sin embargo, el enorme potencial reproductivo de algunas especies hace que aumente en forma extraordinaria la población; después de ello sigue una disminución repentina del número de animales cuando se agota el alimento en una zona en particular. Estas fluctuaciones pueden mostrar una periodicidad de tres a cuatro años en algunas especies y hábitat.

Los roedores de la subfamilia Sigmodontinae de múridos que han sido considerados huéspedes de los virus que causan SPH viven más bien en entornos rurales, aunque algunos no tienen predilección por un hábitat particular.

La propensión de los roedores por entrar en las viviendas y edificios vecinos es importante. Esta característica del ratón de campo fue un factor básico en la epidemia ocurrida en el sudoeste de USA. Afortunadamente, algunos roedores comunes que viven en asociación con las personas (ej. Mus musculus) pertenecen a otras subfamilias y no constituyen reservorios importantes de Hantavirus.

Cada Hantavirus reside en una especie de roedor huésped y sólo en ella; de este modo, el hecho de estar dentro de una especie predominante de animales restringe la distribución de cualquier virus en particular.

La distribución del virus puede observarse en huéspedes diversos, o bien limitarse a miembros muy selectos de la especie de roedores.

La existencia de niveles altos de concordancia entre el huésped y la filogenia de Hantavirus refuerza la relación muy duradera y quizá la evolución compartida (coevolución) entre el virus y el huésped.

La observación anterior da mayor peso a la presencia antigua de Hantavirus del Nuevo Mundo en el continente americano. Excepto un solo virus que quizá tenga como reservorio a un insectívoro, cada rama principal del árbol filogenético viral está ligada a una subfamilia diferente de roedores.

Todos los Hantavirus que causan SPH en el continente americano están ligados a la subfamilia Sigmodontinae de roedores Muridae.

La infección por Hantavirus en el roedor huésped natural ocasiona una infección crónica, al parecer asintomática. A pesar de la presencia de anticuerpos neutralizantes en suero, el virus infeccioso puede ser excretado persistentemente en la orina, las heces y la saliva del animal.

En laboratorio se ha comprobado la trasmisión horizontal entre los roedores por medio de aerosoles infecciosos.

La persistencia de los Hantavirus en los roedores que actúan como reservorios se hace mayormente por medio de infecciones adquiridas durante encuentros agresivos intraespecíficos después del destete.

 TRANSMISIÓN A LOS HUMANOS

 La infección de los roedores al parecer es asintomática pero la de los humanos suele asociarse con una enfermedad. La vía principal de trasmisión posiblemente sea el aparato respiratorio, por medio de pequeñas partículas de aerosol generadas desde la excreta de los roedores y en particular la orina recién expulsada.

Sin embargo es posible que dichas partículas también se generen durante actividades humanas que alteran la tierra, basura o materiales de nidos, todos ellos contaminados.

Las posibilidades de exposición a los Hantavirus alcanzan su máximo cuando las personas trabajan, juegan o viven en espacios cerrados en los que existen una infección activa de roedores. Al parecer, la infección en los humanos no muestra predilección por una edad, raza, grupo étnico o género.

No se sabe si se produce la trasmisión directa cuando partículas de mayor tamaño entran en contacto con las membranas mucosas oculares, nasales o bucofaríngeas.

Sin embargo, las pequeñas grietas cutáneas y mordeduras de roedores quizá constituyan mecanismos eficaces aunque raros de infección clínica. Al parecer, las picaduras de garrapatas, pulgas, mosquitos, etc no intervienen en la trasmisión de los Hantavirus.

Tampoco se sabe si gatos y perros constituyen huéspedes reservorios de los Hantavirus, aunque dichos animales domésticos pueden llevar roedores infectados y ponerlos en contacto con las personas.

Los Hantavirus tienen cubiertas lipídicas y son susceptibles a la acción de blanqueadores al 10%, detergentes y desinfectantes de uso común en hospitales.

No se ha precisado el tiempo en que  sobreviven los virus en el ambiente. En trabajos de laboratorio se pudo recuperar el virus Hantaan varios días después de haber secado a temperatura ambiente. El virus conservó su viabilidad por lapsos breves, a temperaturas que variaron de 4°C a 42°C y límites de pH de 6,6 a 8,8. Los datos anteriores señalan que los virus Hantaan y quizás todos los demás Hantavirus pueden conservar su infecciosidad incluso durante varios días en un medio natural.

Nunca se ha señalado la intervención de Hantavirus en la trasmisión nosocomial en comunidades europeas o asiáticas. En el brote por VSN de 1993 en USA, entre más de 266 miembros del personal de salud no se detectó caso alguno de enfermedad clínica ni seropositividad, incluidas personas que habían hecho reanimación boca a boca o intubación endotraqueal.

En el brote por virus Andes en 1996, se corroboró la trasmisión directa de persona a persona. No se sabe si esto representa un fenómeno aislado o si pueden ocurrir otros casos de este tipo.

 PREVENCIÓN Y CONTROL

El elemento básico para la prevención primaria de enfermedades por hantavirus es evitar el contacto con los roedores y sus excretas.

Casi todos los roedores de la subfamilia Sigmodontinae habitan las zonas rurales alejados de centros urbanos. Sin embargo, pueden penetrar en áreas de habitación de humanos, particularmente si su número es grande y si compiten por alimento y refugio.

No es aconsejable ni factible erradicar las especies de roedores huéspedes de hantavirus, por el gran número de especies, por su distribución amplia y abundancia.

Además en regiones en que la peste es endémica, el control de roedores sin la erradicación concomitante de las pulgas puede agravar el peligro de la peste para las personas, porque las pulgas buscan otra fuente de alimento.

El método disponible para el control y la prevención de riesgos por medio de precauciones contra la infección, por excreta de roedores, en combinación con prácticas higiénicas del medio que impidan a los roedores colonizar la vivienda y los sitios de recreo y trabajo.

 Medidas para disminuir el riesgo personal.

Se basa en los principios de control de los roedores y de la infección. Se incluyen recomendaciones específicas para disminuir los sitios en que anidan los roedores y sus fuentes de alimento dentro y fuera de la vivienda; recomendaciones para eliminar los roedores en el interior de la vivienda y medidas para impedir que penetren en ella; precauciones para evitar la infección por hantavirus en tanto se limpian zonas contaminadas por roedores; medidas profilácticas para las personas que tienen exposición ocupacional a roedores salvajes, y precauciones para campistas y excursionistas.

Las medidas de precaución pueden cumplirse de manera fácil, con una mínima inversión en equipos o materiales caros o de uso complejo; también pueden aplicarse en forma general para aminorar el contacto con los roedores y sus excretas, y no requieren habilidades especializadas para identificar las especies de roedores.

 Precauciones domiciliarias generales en las zonas afectadas.

Se han realizado estudios epidemiológicos para identificar comportamientos específicos que pueden agravar el peligro de infección por hantavirus en los humanos; sin embargo, la estrategia básica de prevención sigue siendo el control de los roedores en el interior y los alrededores de la vivienda.